VIRGENES AL MEJOR POSTOR

IGUAL Y TIENEN RAZON LOS QUE ME DICEN QUE ES OBSESIVO EL TEMA SEXUAL PARA MI PERO ESTO ES INTERESANTE. LEANLO COMPLETO

La virginidad suele tener un doble significado, marcado por el género de la persona a quien se aplique. A los varones se les presiona a iniciarse coitalmente, mientras que las mujeres se ven amenazadas de diversas maneras si lo hacen.

En general virginidad significa la ausencia de coito vaginal, es decir, la ausencia de penetración del pene en la vagina: uno de tantos actos sexuales posibles. Es decir, históricamente la definición de sexualidad ha estado basada en prácticas ligadas a la reproducción -el coito vaginal sin anticoncepción- mientras que cualquier otro placer erótico ha sido considerado “preliminar” en el mejor de los casos-, o “antinatural” y “desviado”. Esta reducción niega que la presencia de deseos y placeres diversos es parte intrínseca e innegable de la naturaleza humana.

El significado que se le da a la virginidad en nuestra cultura y su excesiva importancia, según estos discursos, promueven la vigilancia de otros y de nosotros mismos. Se favorece que el deseo y el placer sean procesos controlados por instituciones sociales la religión, la ciencia, los padres, etc.- y no por el criterio autónomo del propio sujeto.

Si bien hombres y mujeres somos sujetos de vigilancia de nuestros deseos y placeres, las consecuencias son desiguales para cada sexo. En México, los hombres jóvenes tienen su primer coito vaginal entre los 15 y los 17 años en promedio, dentro de relaciones ocasionales y sin que les siga necesariamente el matrimonio o la cohabitación. En cambio, las mujeres tienen su primer encuentro coital entre los 17 y los 19 años, generalmente con su novio o esposo, con quien se unen en un lapso muy corto.

Vírgenes al mejor postor
¿ Por qué se considera tan importante la virginidad femenina? Para muchas mujeres, mantenerse vírgenes ha significado con demasiada frecuencia su posibilidad de matrimonio y, cuando no es posible la independencia económica y emocional, su manutención y la de sus hijos. Es decir, mientras la virginidad se considere una moneda de cambio para la sobrevivencia material o social de las mujeres a través de la conyugalidad- ellas estarán en permanente riesgo y seguirán sin poder ejercer el derecho sobre sus deseos y placeres. Muchos hombres, por su parte, aprovechan esta construcción cultural de la virginidad femenina para ejercer un control sobre sus parejas y así obtener trabajo doméstico gratuito y prestigio social. Algunas participantes de estas investigaciones relataron la paradoja a la que se enfrentan en sus relaciones con los hombres. Ellos presionan para tener relaciones sexuales, pero si ellas acceden, supuestamente se harían sospechosas de “promiscuidad” pero, si no acceden, se enfrentan a la posibilidad del abandono. El temor de los hombres puede ir más allá: su necesidad de ser los “primeros” estaría ligada también a evitar que sus compañeras sexuales tengan experiencias de comparación donde ellos no salgan victoriosos.

Mientras la sexualidad esté tan cargada de significados morales o de género (feminidad y masculinidad), las parejas estarán más preocupadas por las consecuencias sociales de sus actos, que por disfrutar su sexualidad con plenitud.

Nota enviada por el_cuervo